Fernández-Martínez & Montero-García, (2016) de Manizales, Colombia

 Boix (2007, como se citó en Fernández-Martínez & Montero-García, 2016) de Manizales, Colombia menciona que tener rutinas de diálogo dentro del salón con un clima relajado y respetuoso para que los alumnos puedan expresar sus emociones y se sientan con la confianza y puedan expresar su sentir cuando lo necesiten. 


Además Fernández-Martínez & Montero-García (2016) también sugiere que se debe fomentar ponerle nombre a las emociones y para ello propone actividades en las que los alumnos a través del dibujo interpretan las expresiones faciales que se pueden experimentar con distintas emociones. 


Mestre & Fernández-Berrocal (2007, Fernández-Martínez & Montero-García, 2016) de Manizales, Colombia refiere que a través de las lecturas los niños pueden identificar las emociones y comprender el sentir de los personajes que aparecen en dichas lecturas, además fomenta que los alumnos  trabajen la empatía, el compañerismo y la solidaridad. 


Aucouturier (2012, como se citó en Fernández-Martínez & Montero-García, 2016) de Manizales, Colombia menciona que para moderar las emociones y poder liberarlas  en lugar de reprimirlas, es haciendo actividades que impliquen la psicomotricidad, porque contribuye a sentirse más libre y experimentar sensaciones que ayudan a sentirse mejor. El lenguaje corporal es una parte fundamental en la infancia ya que refuerza la seguridad emocional.  


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