Los autores como Fernández-Abascal, Martín y Domínguez (2001, p.308 como se citó en Vivas et al., 2007), clasifican las emociones en primarias, secundarias, positivas, negativas y neutras. Las describen de la siguiente manera: Emociones primarias: presentan respuestas emocionales preorganizadas que, aunque son modeladas por el aprendizaje y la experiencia, están presentes en todas las personas y culturas.
Las emociones secundarias: se derivan de las primarias, se deben en gran grado al desarrollo individual y sus respuestas. Emociones negativas: implican sentimientos desagradables, valoración de la situación como dañina y la movilización de muchos recursos para su afrontamiento. Ej.: el miedo, la ira, la tristeza y el asco. Emociones positivas: son aquellas que implican sentimientos agradables, valoración de la situación como beneficiosa, Ej.: felicidad. (Vivas et al., 2007).
Emociones neutras: son las que no producen exclusivamente reacciones ni agradables ni desagradables, es decir que no pueden considerarse ni como positivas ni como negativas, y tienen como finalidad el facilitar la aparición de posteriores estados emocionales. Ej.: la sorpresa. (Vivas et al., 2007).
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